CÓMO SACAR FOTOS SIN CÁMARA
Cojo
mi cámara y sin quitar la tapa del objetivo abro mentalmente el
diafragma. Lo hago despacio y con precisión. Fuera está amaneciendo
y capturo el ambiente con la cámara más poderosa, la imaginación.
El
diafragma y la velocidad experimentan múltiples cambios. Múltiples
fotos. Múltiples escenas e imágenes se van mezclando en mi mente,
creando la fotografía perfecta y que no hubiera podido ser atrapada de
otro modo.
De
repente, una foto perfecta se presenta ante mí, pero la batería
está sacada del aparato. La vecina de abajo ha derramado sus bolsas
de la compra y algunos de sus complementos al reparar en que su perro
se ha soltado de su mano y trata de escapar. La escena es cómica y
me hubiera encantado que mi Canon la hubiera dibujado en su memoria.
Debido a la iluminación del pasillo, mi mente baja la velocidad,
abre un poco más el diafragma y aumenta solo un poco el ISO.
En
la calle el día es frío, llueve. Es el momento perfecto para que la
profundidad de campo haga de las suyas. La nitidez se aprecia
perfecta en la hoja con las gotas de agua, pero el fondo es
inimaginable.
A
medida que va entrando la tarde, todo se llena de fotos abstractas.
Muevo mi cámara de un lado para otro, creando formas y figuras
indescriptibles e irrepetibles. Con una velocidad muy lenta y de nuevo, jugando con el diafragma.
Tras
llegar a una serie de fotos que ni el propio fotógrafo que las tomó
sería capaz de repetir, meto la batería llena en la cámara y, a
continuación, la apago.
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